|
La luna y el sol se amaban,
y no podían besarse
y lloraban su imposible
intentando consolarse.
La luna lloraba plata
y el sol lagrimas de oro
y los andes se encargaron
de esconder aquel tesoro.
Lloro el cóndor y la llama,
al ver al cerreño pobre
y sus lagrimas formaron
los yacimientos de cobre.
Febrero 6 de 1932.
Arturo Mac Donald,
Adrían Galarza G.
|